Antes, durante y después de Catar 2022

Tiempo de lectura:6 minutos

Un espiral de atracción deportiva, cultural y económica en medio del desierto

Catar, una península que se extiende hacia el Norte del Golfo Pérsico desde la península arábiga, un país cubierto por un extenso y árido desierto, pero con uno de los bosques de manglar más icónicos del mundo: los manglares de Al Thakira.  Al día de hoy, es uno de los países con mayor PIB per cápita, mayor IDH, mayor exportador de gas natural licuado y sede de la vigésimo segunda edición de la copa mundial de fútbol de la FIFA.

El mundial de fútbol de la FIFA es uno de los eventos globales más televisados y radiotransmitidos del mundo, además de reunir treinta y dos selecciones de fútbol de diferentes continentes, siendo un punto de encuentro de distintas culturas, idiomas y tradiciones que generan un ambiente de euforia y regocijo cuando el balón comienza a rodar en las canchas. 

Pese a que son muchas las personas que se emocionan cuando inicia esta cita mundialista, este año no cautivó el ánimo de algunos espectadores que han estado al detalle de su preparación y han escuchado la serie de polémicas que aborda su realización.

Antes de Catar 2022

Varios siglos atrás, la península de Catar ha sido influenciada culturalmente por distintas maneras de organización política propias del Islam: los califatos y tribus beduinas provenientes de Arabia Saudí y Baréin. Más tarde, en el siglo XIX, la dinastía Al Thani, la familia que actualmente gobierna Catar, tomó el control político del país. No obstante, la península sería controlada por el Imperio Otomano desde mediados del siglo XIX hasta 1922 y gobernada por el Reino Unido hasta 1971, año en el que la casa Al Thani restablecerá su dominio político en el país y mismo año en que Catar conseguiría su independencia. 

Antes de la gran ola de riqueza que traería las rentas derivadas de la explotación de petróleo y gas, Catar vivía económicamente de la pesca y la recolección de perlas, sectores económicos que se vieron fuertemente golpeados luego que Japón introdujera el cultivo de perlas, provocando un colapso de la débil industria catarí de la época. Se dice que existen tres pilares esenciales para la recuperación de la economía catarí.

El primero de ellos tiene que ver con los yacimientos de petróleo. El petróleo catarí fue descubierto en 1939 cerca de la ciudad occidental de Dukhan, pero, para ese entonces, Catar era administrado por el Imperio Británico y las exportaciones de crudo no se pudieron materializar sino después de 1949. 

El segundo factor en mención son los descubrimientos de gas natural. En fondo del Golfo Pérsico en colindancia con la península catarí se encontraron las mayores reservas de gas natural del mundo, no obstante, para Catar era complicado exportar dicho gas a través de gasoductos, puesto que el país no contaba con la infraestructura necesaria. Fue gracias a esos problemas que el país árabe decidió implementar la tecnología de licuefacción: un método químico que consiste en cambiar el estado del gas natural en estado líquido, facilitando la exportación a zonas más alejadas del golfo.

Por último, el tercer factor fue el despegue económico que tuvo Catar durante la primera década del siglo XXI debido al superávit que generó las exportaciones de hidrocarburos. Esta fórmula económica provocó que el país despegara y se posicionara como uno de los países más ricos del mundo. 

Pero la riqueza de hidrocarburos no fue suficiente para que los cataríes proyectarán el atractivo de su país ante el mundo. Por ello, Catar optó por implementar en su política exterior varias estrategias e instrumentos diplomáticos que permitirían reflejar su poderío, prestigio y cultura, incluyendo la diplomacia del deporte.

Particularmente, la diplomacia deportiva catarí ha permitido: primero, consolidar el sentido de identidad nacional, es decir, que el deporte ha fomentado en los ciudadanos sentimientos de orgullo, pertenencia y apego nacional; segundo, fomenta el reconocimiento internacional del Estado; y tercero, reverbera el poder de las empresas nacionales públicas y privadas de la nación.

Gracias a ello, Catar ya ha sido sede de varias competiciones deportivas internacionales como: los Juegos Asiáticos (2006), Copa Asiática (2011), Campeonato Mundial de Ciclismo de Ruta (2016),  Copa Asiática sub-23 (2016), Campeonato Mundial de Clubes de Balonmano (2018), Campeonato Mundial de Atletismo (2019), Copa Mundial de Clubes (2019), premios de fórmula uno, MotoGP y la Copa Mundial de la FIFA Qatar 2022. Del mismo modo Catar ha sido uno de los principales países del mundo que ha financiado numerosos clubes de las grandes ligas de Europa a través de sus fondos de inversión como lo son: Qatar Investment Authority y Qatar Sport Investment

Durante Catar 2022

Catar fue elegido como sede del mundial a finales del año 2010; una elección que ha sido objeto de cuestionamientos: sobornos e incoherencias en el proceso de elección de la sede mundialista, escándalos de explotación laboral durante la construcción de los estadios, falta de libertades civiles, sociales y culturales; e incluso escándalos de corrupción al interior de las instituciones europeas. 

El comité ejecutivo de la FIFA –órgano rector interno sobre las políticas deportivas sobre fútbol y ente encargado de la elección de las sedes deportivas que albergarán copas mundiales en todas sus categorías– contaba con cinco postulaciones oficiales para la realización del mundial de fútbol en el año 2022: Estados Unidos, Japón, Australia, Catar y Corea del Sur, siendo la postulación americana la favorita para quedarse con el torneo de fútbol.

Como se mencionó, los cuestionamientos sobre la elección de Catar se debieron a diversos motivos. Se le suma a la lista que Catar no contaba con la infraestructura requerida para soportar dicho evento, ya que debía construir estadios, ampliar las redes de transporte, y aumentar la oferta turística y hotelera. Pero el argumento que más agudizó las críticas fue que se había elegido un país sin tradición futbolística.

Pese a ello, Catar inició un plan nacional de preparación y modernización de toda la infraestructura y logística necesaria. Es así que comenzó un proyecto de construcción de seis nuevos estadios –Estadio Al Bayt, Estadio Al Thumama, Estadio Al Janoub, Education City, 974, Estadio Icónico de Lusail–, la remodelación dos estadios más –Estadio Ahmad Bin Ali y Estadio Internacional Khalifa–, se amplió y se mejoró el Aeropuerto Internacional Hamad, casa de los aviones de la prestigiosa aerolínea Qatar Airways; se prolongaron las autopistas nacionales, las líneas de metro, los servicios de transporte y se aumentó la oferta turística y hotelera. 

La construcción de esta infraestructura demandaba una gran cantidad de mano de obra, por lo que se emplearon trabajadores provenientes de países como India, Nepal y Bangladesh. Ante ello, Amnistía Internacional denunció las condiciones laborales de los trabajadores de las obras en Catar: hacinamientos en los sitios donde dormían, jornadas extensas y sometimiento al calor extremo. El conjunto de dichas condiciones causó la muerte de más de 6,500 trabajadores.

Otras acciones que han levantado polémica han sido los boicots llevados a cabo a lo largo del mundo: críticas y campañas de desprestigio en redes sociales, la no transmisión de partidos en bares y manifestaciones pacíficas de algunos jugadores de fútbol. Múltiples federaciones de fútbol anunciaron que llevarían el brazalete One Love (una muestra de apoyo y respeto por la diversidad, la inclusión y la comunidad LGBTIQ+). Cabe aclarar que toda esta serie de boicots han sido realizados como una muestra de inconformidad y rechazo a las numerosas polémicas y escándalos que ha tenido el mundial de Qatar 2022.

La situaciòn se ha agudizado en gran parte por las prohibiciones sociales impuestas por el gobierno catarí: la prohibición de muestras de afecto en público, prohibición de bebidas embriagantes, los inflexibles códigos de vestimenta y medidas autoritarias hostiles en temas de derechos humanos de las mujeres y de la comunidad LGBTIQ+. Adicionalmente, toda esta oleada de críticas ha resonado fuertemente al interior del país. Algunos cataríes afirman que todos estos cuestionamientos son producto de una muestra de rechazo y discriminación contra la cultura árabe y la religión musulmana; y que los medios de comunicación occidentales se encuentran sesgados. Además, cabe mencionar las palabras del embajador oficial del Mundial, Khalid Salman, sobre la población LGBTIQ+ , catalogándolos como personas con “daños mentales” 

Después de Catar 2022

Son muchas las preguntas y las relaciones que podemos encontrar a la hora de mezclar el deporte con la política, pero una cosa es clara: Catar decidió usar el deporte como su principal instrumento político y medio para hacer negocios. Gracias a este ejemplo, surgen los siguientes interrogantes: ¿Cuál será el próximo evento deportivo que organice Catar? y, más aún, ¿habrá otros países que seguirán el deporte como una herramienta de promoción política y de sport washing

Fuente portada: Autor desconocido, bajo la licencia de CC BY-NC-ND

Sebastián Rodríguez Acevedo

Sebastián Rodríguez Acevedo tiene 20 años y es estudiante de política y relaciones internacionales de la Universidad Sergio Arboleda, Bogotá, Colombia. Es miembro certificado de la ONG World Youth Alliance (WYA) y miembro de la ONG Amnistía Internacional (AI) con capacitaciones en derechos humanos. Ha participado en distintos voluntariados como apoyo a la ONG Techo Colombia y cuenta con estudios certificados en política y democracia en América Latina por la Universidad Sergio Arboleda. Sus áreas de interés son la geopolítica, la economía, los derechos humanos, los movimientos sociales, la desigualdad socioeconómica y la política comparada.

Suscribir
Notificar de
guest

2 Comments
Ver todos los comentarios
Alejandro Heredia
Alejandro Heredia
28/12/2022 12:58 am

Catar..exelente artículo.

Julian Rojas
Julian Rojas
28/12/2022 2:32 pm

Recomendado, muy bueno!!!!