Fuente: Mother Jones

Desorden informativo en la guerra entre Rusia y Ucrania

Tiempo de lectura:4 minutos

El 17 de febrero del presente año, los combates en Donbas se intensificaron y el conflicto escaló. Cinco días después, el presidente Putin anunció una “operación de mantenimiento de paz” en los territorios separatistas de Ucrania.  

La intensificación del conflicto ha provocado que los medios estatales rusos publicaran una serie de narrativas falsas como: el genocidio ucraniano en Donbas dirigido a los ucranianos de habla rusa; que la ideología nazi está impulsando el liderazgo político de Ucrania; la Federación Rusa ha lanzado una operación militar especial de mantenimiento de la paz para «desnazificar» Ucrania y no una guerra; o que Estados Unidos está ayudando a desarrollar armas biológicas y nucleares en Ucrania, entre otras. 

Un informe del equipo de NewsGuard ha identificado y está rastreando 158 dominios, algunos con un historial de publicación de propaganda y desinformación a favor de Rusia, que han promovido afirmaciones falsas sobre el conflicto ruso-ucraniano. Según el informe, estos sitios incluyen fuentes oficiales rusas, aunque otros no son armas de propaganda oficialista y no están siendo baneadas. Estas fuentes son sitios web anónimos, fundaciones y grupos de investigación con financiación incierta.

Por otro lado, NewsGuard descubrió que redes sociales como Tik Tok habrían estado enviando contenido falso y engañoso sobre la guerra a los usuarios dentro de los 40 minutos posteriores a su registro en la aplicación, independientemente de si realizan alguna búsqueda en la plataforma. Aunque TikTok no proporciona un desglose detallado de cómo su algoritmo evalúa las señales, la compañía explica que tiene en cuenta el tiempo dedicado a ver varios videos, así como los Me gusta, los comentarios y a quién sigue o ha bloqueado un usuario.

Otra red social ha sido Twitter. Un estudio analizó las siguientes imágenes, difundidas en dicha plataforma: 

Fuente: SSRN

El objetivo fue examinar la influencia de las imágenes digitales en la propagación de noticias falsas en Twitter en la crisis de Rusia y Ucrania. Como se mencionó anteriormente, Twitter se ha integrado en la nueva ecología de los medios como uno de los campos de batalla de la guerra de la información, ya que permite la interacción con los usuarios reales que aportan y analizan los hechos. 

En general, esta red en Rusia funciona como una herramienta para la creación de una alternativa independiente al espacio político y de medios fuera de línea más estrictamente controlado, así como para su uso en la movilización social y la acción cívica.

La publicidad del desorden

La desinformación se monetiza a través de los anuncios publicitarios. El Global Disinformation Index ha estudiado una selección de anuncios de marcas populares como Google, Yandex, Criteo, Revcontent, que aparecen junto a la desinformación anti ucraniana y antidemocrática en diferentes idiomas.

Esta presentación destaca la continua monetización de la desinformación dañina por parte de la tecnología publicitaria entre el 2 y el 10 de marzo de 2022. Más recientemente, en su último estudio publicado el 24 de marzo, a pesar de las medidas adoptadas por algunas marcas populares después de que Rusia invadiera Ucrania, las empresas de tecnología publicitaria continúan colocando anuncios con marcas conocidas junto a la desinformación relacionada con el conflicto en Ucrania.

Pese a que los anunciantes tienen poco control sobre el destino de sus anuncios, se necesita una solución a largo plazo y de toda la industria para terminar con la monetización de la desinformación. 

Educar al público sobre el desorden informativo

En la mayoría de situaciones, al compartir las noticias de contenido falso, los usuarios no poseen conocimiento de si la información es correcta o no, por lo que se convierten en parte del problema al seguir difundiendo. Para ello, es fundamental educar al público sobre la amenaza del desorden de la información y las técnicas persuasivas que utilizan quienes las difunden, así como los riesgos para la sociedad: sembrar desconfianza en las fuentes oficiales y dividir partidos políticos, religiones, etnias y clases. 

Concretamente, no existe límite de tema para la creación de noticias falsas y su utilización (información errónea, mal información, desinformación), ya que apuntan a distintos objetivos tales como inclinar la balanza política y generar miedo. Durante el conflicto actual, son empleadas ya sea para frenar las críticas a Rusia, generar empatía para Ucrania o buscar aliados en ambos casos. 

La información, las investigaciones o las conjeturas no se reparten de manera igual para ambas partes. Desde Occidente se percibe una propaganda direccionada anti-rusa y eso moldea opiniones y pensamientos. De la misma manera, la información vaga y acceso sobre la estrategia de propaganda ucraniana contribuye al sesgo. Entonces, lo escrito en este artículo se aplica para ambos países.

Si bien el desorden informativo es complejo, en el contexto de la guerra entre Rusia y Ucrania, el panorama es aún más desolador, puesto que la maquinaria propagandística para moldear las opiniones a favor o en contra de un país ha usado y contaminado el ecosistema digital. 

Una de las principales razones por lo que las fake news se siguen produciendo es el aspecto monetario. Muchos sitios web son auspiciados por los anuncios de las empresas. Google ha trabajado para evitar que los ingresos fluyan hacia los propietarios de «sitios web, estafas y anuncios malos» y ha prohibido permanentemente a casi 200 editores de su red de publicidad AdSense a finales de 2016. Facebook tomó medidas similares, actualizando sus políticas con un lenguaje que indica no mostrar anuncios que muestren contenido engañoso o ilegal. 

Finalmente, el terreno de las fake news lo ha pisado tanto Rusia como Ucrania, pues de alguna manera hacen uso de las redes y los medios para instaurar sus ideas, y en ese afán filtran (adrede) información tendenciosa. Entienden que dependiendo del consumo digital es que se forma opinión. 

Jhosselin Santillan

Jhosselin Paola Santillan tiene 21 años, es estudiante avanzada de Ciencia Política en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima, Perú. Estudio un semestre en la Universidad Nacional Autónoma de México a través de Exchange Student, actualmente se encuentra realizando el mismo programa en la Universidad de Bologna, Italia. Ha sido ponente en diferentes congresos nacionales e internacionales (Macrocoloquio de Estudiantes de Ciencia Política, III Encuentro Internacional de Ciencia Política – Colombia, VI Congreso Nacional de Ciencia Política). Además, es Asistente de investigación en el Instituto de Estudios Políticos Andinos, y cuenta con diversas publicaciones.

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