La historia zulú: de clan a imperio

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El continente africano es conocido por su gran diversidad, la cual da lugar a una inmensa variedad de ideologías, creencias y perspectivas. Uno de los grupos étnicos más conocidos y atractivos del continente es la cultura zulú. Pero, ¿por qué es importante conocer su historia? ¿Cuáles fueron los hechos que marcaron su crecimiento hasta la actualidad? 

Historia del pueblo

En sus inicios, los Zulú eran un clan menor ubicado en el territorio de la actual Sudáfrica y fueron fundados por el patriarca Malandela, pero el nombre del pueblo proviene de su hijo, Zulú KaNtombhela. Este clan nace a partir del grupo étnico Nguni, el cual fue dividido en varias entidades políticas a principios del siglo XVI, siendo una de ellas el grupo zulú.

Aun así, si bien los zulúes habían desarrollado sus actividades de subsistencia y comenzaron a expandirse, la mayoría vivían en áreas separadas y con diferentes estilos de vida. Esto se mantuvo hasta la llegada de Senzangakhona, el primer líder que logró integrar todos los clanes zulúes en una única entidad política y social. 

Senzangakhona gobernó los clanes desde 1787 hasta su fallecimiento en 1816. Es importante conocer su nombre y su mandato, ya que este caudillo sería el padre del personaje que mayor influencia tuvo en la historia de este imperio. 

Si bien Senzangakhona logró integrar a los clanes, no es considerado el fundador de la nación zulú. Fue el caudillo  Dingiswayo, jefe de los Mthethwa, quien consiguió unificar a los —ya no clanes, sino nación— zulú. Ambos grupos, Zulú y Mtethwa, no fueron tomados como una sola unidad hasta el advenimiento de Shaka Zulú, el líder que construyó el imperio de los zulúes.

Shaka era hijo de Senzangakhona, pero fue desterrado junto con su madre porque su nacimiento era considerado ilegítimo y así, durante su exilio, fue aceptado por el grupo de Dingiswayo, convirtiéndose en un poderoso guerrero. Años después de su destierro, luego del fallecimiento de su padre, Shaka Zulú reclamó su “derecho” a gobernar, autoproclamándose rey en 1818 tras haber asesinado a su medio hermano, quien estaba por asumir el trono.

La historia de Shaka es una de las más conocidas debido a las estrategias militares que este utilizó para expandir sus ambiciones. Una de las más exitosas fue implementada en la guerra zulú-ndwandwe, también llamada “batalla de Gqokli Hill”, en la cual sus innovaciones militares y las tácticas defensivas le permitieron obtener la victoria. 

En este sentido, Shaka comienza una reforma social en la que el pilar tradicional del matrimonio y la familia se sustituyó por la carrera militar, convirtiéndose en el principal objetivo de la sociedad. Gracias a estos cambios, su reinado reclutó entre 60000 y 70000 soldados. El mandato de Shaka culminó en 1828 con su asesinato, pero desde ese entonces hasta la actualidad el estatus de imperio pasaría a consolidarse como parte de la identidad zulú.

El pasado como condicionante del futuro

El reinado de Shaka Zulú dejó una marca no sólo en los zulúes, sino también en la historia africana. El ejercicio de poder y la masiva conquista de territorios por parte de Shaka y de sus sucesores, en especial por parte de Cetshwayo, derivó en el interés europeo de comenzar a intervenir en la región.

Los europeos necesitaban una excusa para poder ejercer su impulso imperialista sobre el continente y la solución fue denunciar la conquista de territorios por parte de los zulúes. De esta manera, la justificación para iniciar una guerra fue la expansión y el uso de la fuerza por parte del grupo. Así, los europeos aparecieron con la intención de demostrarle a los demás habitantes del continente que ellos los “iban a cuidar” de dicho peligro. Es así como, en 1879, se inició la guerra anglo-zulú.

Ambos bandos sufrieron importantes pérdidas, pero Cetshwayo —en ese momento rey de los zulú— fue exiliado y la nación no volvería a detentar autonomía hasta después de 1883. La guerra con los británicos no fue el único momento en el que los zulúes tendrían complicaciones. Otro suceso, años después, marcaría una problemática que sigue presente hasta la actualidad. 

El apartheid fue una política de Estado implementada para separar a las personas según su origen racial, lo que provocó la marginación de la población de raza negra en el continente. Pese a sus lamentables consecuencias, este hecho discriminatorio también le permitió a la nación zulú dar comienzo a su presencia política en el país a través del partido del Partido de la Libertad Inkatha (IFP), liderado por Dinizulu, quien se oponía al régimen del apartheid. 

Actualidad: el imperio que sigue de pie

Hoy en día, aproximadamente 27 años después del fin del apartheid, los zulúes pudieron crecer y desarrollarse amén de la segregación racial que sufrieron. El pueblo zulú posee entre 10 y 12 millones de habitantes en Sudáfrica —la mayoría ubicados en la provincia de KwaZulu-Natal o Zululandia—, siendo una de las identidades más numerosas del país.

La nación no tiene la capacidad de ejercer poder político a nivel nacional, pero sí mantiene cierto grado de influencia en el parlamento y también existen políticos zulúes que han participado en el gobierno, como el expresidente Jacob Zuma. Además, los zulú forman parte de un sector esencial en el país porque ayudan en la toma de decisiones acerca de la gestión territorial y también referidas a los temas culturales.

A pesar de no tener mayor poder político, tienen poder simbólico y ceremonial. En este sentido, la nación recibe un presupuesto anual de 5,18 millones de euros provenientes de las autoridades de la región para el mantenimiento de su familia real. 

Tradiciones que se conservan, otras que se dejan atrás 

En la actualidad, los zulúes han modificado algunas tradiciones que se practicaban antiguamente. Una de estas es el modo de vida que poseen, ya que algunos han decidido mudarse de sus clanes para vivir en hogares y zonas más residenciales, aunque otros aún viven de manera tradicional. Además, las formas de subsistir también han evolucionado, pues pasaron de depender de la horticultura y la crianza de ganado a la compra de otros productos, además del cultivo de nuevos alimentos. 

Sin embargo, hay tradiciones que nunca cambian. El rol del hombre como figura central de la familia sigue siendo una creencia altamente respetada en el pueblo y la mujer es aquella que continúa realizando labores del hogar. El orden social es uno jerárquico en el que el monarca es quien toma las decisiones. 

Además, durante el período de Shaka Zulú, para ser promovido a un puesto superior no dependía del lazo sanguíneo, sino del mérito. Esta  práctica retornó a su antigua forma de que el linaje real, así como el parentesco, determina la gobernanza. 

Crisis sudafricana y su impacto en la nación zulú

La pobreza en Sudáfrica sigue en aumento y las divisiones étnicas en el país se profundizan a medida que esta avanza. La llegada de la pandemia ha agravado la situación. Según datos recopilados en los últimos años, el país es conocido como uno de los más desiguales del mundo en términos laborales.

Como afirma el Departamento de Estadísticas de Sudáfrica, las distribuciones de ingresos, así como las oportunidades laborales, son más difíciles para los africanos de piel negra que para los de piel blanca. En este caso, la población blanca gana salarios principalmente más altos que los otros grupos. 

Además, a mitad de este año se produjo el encarcelamiento del expresidente Zuma al negarse a declarar sobre la evidencia de corrupción que había en su contra. Los incidentes y manifestaciones en provincias sudafricanas acaecidos tras el arresto tienen como causa un acumulo del descontento social a lo largo de los últimos años, producto de la desigualdad y la pobreza.

La gran cantidad de desigualdad en el país afecta a todos los grupos sociales, pero los zulúes sobresalen como la principal minoría, puesto que representan el 23% de la población total sudafricana. Se puede decir entonces, a modo de síntesis, que el pueblo zulú ha pasado por un largo aprendizaje histórico, derrotas y victorias, pero que aún sigue teniendo una fuerte presencia en la sociedad. 

Si bien los problemas de desigualdad y segregación social siguen existiendo, Zulú ha conseguido sobrellevar guerras, tiranos e incluso pérdidas de territorio. Este pueblo es un ejemplo de perseverancia y progreso, por lo que su historia debe ser apreciada y su esfuerzo no debe ser olvidado.

Portada: La Mañana

Celeste Herrera

Celeste Herrera tiene 20 años, es una estudiante avanzada de la Licenciatura en Relaciones Internacionales de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), Buenos Aires, Argentina. Actualmente se encuentra participando de un voluntariado en el Centro de Estudios Estratégicos de Relaciones Internacionales (CEERI).

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Andres
Andres
22/09/2022 8:18 pm

Hoda