Impacto y regulación de los “gigantes digitales”

Tiempo de lectura:6 minutos

Artículo realizado en conjunto por Florencia Mazza y Luana Moreno

La globalización ha revolucionado la vida de las personas. Esto se ha visto en los avances en campos como la ciencia, la medicina y las comunicaciones, entre muchos otros. No obstante ello, muchas de sus desventajas o contrapartes negativas se asocian al boom de las grandes corporaciones tecnológicas, es decir, las principales empresas que dominan el espacio digital, como lo son Google, Microsoft, Meta y Apple, por mencionar algunas. 

En este sentido, analizaremos estos llamados “gigantes digitales”, su relación con las personas individuales y los Estados, y fundamentalmente el impacto que han alcanzado en el plano de la economía digital. A raíz de estas cuestiones, expondremos los intentos por parte de la comunidad internacional de establecer regulaciones que actúen como freno a dichas corporaciones que se han consolidado como un polo de poder de gran importancia. 

El porqué de las regulaciones

La manera en que estas empresas vulneran la privacidad de sus usuarios es producto de varios cuestionamientos. A través de estos, han logrado corromper la seguridad de los Estados, por ejemplo, influyendo en procesos electorales alrededor del mundo mediante las fake news y la publicidad, como demuestra el caso de Cambridge Analytica

Sumado a la protección de la información sensible, como lo es toda información personal, y a la necesidad de las naciones por defenderse de todo ataque que vulnere sus sistemas de seguridad y el sistema democrático, los gigantes digitales están ocasionando estragos en el plano económico y financiero. Los mismos constituyen hoy en día un oligopolio, siendo acusados de abusar de su posición dominante, actuar en contra del fenómeno de la competencia, perjudicar a sus competidores al extremo de intentar suprimirlos, y dañar al mercado. 

Teniendo esto en consideración, es posible comprender la urgencia de establecer regulaciones a las grandes corporaciones de la tecnología. Estas normas deben adaptarse a la constante evolución de los servicios digitales y acompañar el proceso, puesto que los espacios grises en este plano dan lugar a un mal uso del mismo, que puede implicar desde el intercambio de bienes, servicios y contenido ilegal vía online, hasta la manipulación de los sistemas de algoritmos para difundir información falsa y causar daño.

Emergencia como problemática global

Fulvio Attina profundiza en cómo una problemática se incorpora en la agenda internacional. En este marco, se entiende que el fenómeno de los gigantes digitales se ha vuelto de interés para la comunidad internacional a medida que ha ido avanzando la digitalización, en el contexto de la globalización acelerada. A la par del incremento del volumen de descubrimientos, innovaciones y mejoras en el espacio digital, han aumentado los efectos colaterales de las actividades de las grandes corporaciones tecnológicas, y, con ello, la urgencia por parte de los Estados de implementar contramedidas.

Es posible afirmar que los Estados han identificado el tema como un problema al dar cuenta de los efectos corrosivos de la digitalización en la privacidad y seguridad de los usuarios de Internet. En concordancia con ello, las alarmas vuelven a encenderse con la utilización del espacio como medio y herramienta para desinformar e influenciar a la opinión pública en lo referido a los gobiernos alrededor del mundo. Incluso, la evolución de los oligopolios digitales ha dado lugar a una monopolización del mercado en el plano de la economía digital.

En este sentido, varios países o bloques regionales —Unión Europea, Reino Unido, Estados Unidos, China y América Latina— han comenzado a dialogar sobre la necesidad de hacer frente a la cuestión en distintos organismos y foros regionales e internacionales. Es así que el Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas llegó a consolidar el Panel de Alto Nivel del Secretario General sobre la Cooperación Digital para, entre otros motivos del mismo orden, debatir acerca de los desafíos que plantea el espacio digital. 

También la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo ha elaborado informes sobre la economía digital y sus repercusiones en los países en desarrollo. Igualmente, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe ha problematizado mediante estudios e informes lo relativo a la competencia en la era digital y la importancia de las tecnologías digitales.

Debido a que la globalización y digitalización cada vez es más universal e intensa, ya que aproximadamente la mitad de la población mundial está conectada a través de los medios digitales, el alcance de la problemática es planetario. Sin embargo, la misma debe ser considerada además a nivel regional y nacional, buscando regulaciones de manera colectiva para un mejor flujo en el mercado de la economía digital, considerando la amenaza a la privacidad de los usuarios. 

Engendrado en el seno del fenómeno de la interdependencia digital global, el impacto de los poderosos tecnológicos afecta justamente a todos los espacios y actores que forman parte de esta gran red que es el iinternet. 

¿Quiénes son los involucrados?

Al enfocar nuestra mirada directamente en los actores involucrados, encontramos en primer lugar a Google, Meta, Microsoft y Apple, que han consolidado un círculo oligopólico fuertemente restringido. A su vez, Estados Unidos, China, Reino Unido y, principalmente, la Unión Europea, conforman el núcleo duro de países que realizan acciones concretas en pos del establecimiento de regulaciones para salvaguardar la privacidad de la información personal y estatal que se encuentra en línea, y para democratizar el mercado digital.

Vinculado con esto, se podría afirmar que también están implicados —aunque en segundo orden de relevancia—  los usuarios particulares de Internet, en tanto son ellos los que se hallan expuestos en esta nueva era digital.

Respecto a la puesta en práctica de medidas específicas, la Unión Europea es la impulsora de políticas en contra de la monopolización, estableciendo multas a los poderosos tecnológicos. Sin embargo, sus especialistas comprenden que en ocasiones los valores de las infracciones resultan de poca relevancia y poseen un bajo impacto en los volúmenes de dinero que obtienen estas empresas, lo cual se traduce en un intento poco efectivo de imponerles una modificación de sus conductas. 

Debido a ello, han formulado una regulación para el espacio digital que incluye normas para las plataformas digitales, como lo son el Digital Services Act package (DSA) y el Digital Markets Act (DMA), para crear un espacio digital más seguro, equilibrado y equitativo. Este paquete normativo tiene dos objetivos principales: 1) crear un espacio digital más seguro, en el que se protejan los derechos de todos los usuarios de los servicios digitales, y 2) establecer un campo más amplio de innovación, crecimiento y competencia en este campo. 

Asimismo, en Reino Unido se ha determinado un nuevo régimen sobre la competencia de los gigantes tecnológicos. El mismo tiene por objeto ofrecer una mayor variedad de opciones a los consumidores, establecer un mayor control sobre los datos de los usuarios y garantizar el trato justo para todas las empresas. El gobierno considera que la concentración del poder en un sector tan reducido es contraproducente, puesto que detiene la innovación y perjudica a las personas y empresas involucradas. Por ese motivo, ha creado la Unidad de Mercados Digitales, que opera bajo la órbita de la Autoridad de Competencia de Mercados (CMA).

Por su parte, los Estados Unidos han denunciado fuertemente las actividades de Facebook (ahora, “Meta”); en particular, que ha consolidado su imperio en base a la monopolización y la utilización de los datos de los usuarios. Del mismo modo, han señalado el poder ilimitado de Google en el tráfico de búsquedas de internet. No obstante ello, la potencia norteamericana no pareciera tener interés en proponer nuevas regulaciones que fortalezcan la seguridad y competencia del espacio digital, sino que más bien pretende aplicar las ya existentes.

Paralelamente, la República Popular China se encuentra trabajando en el borrador de una Ley Anti-monopolio, dado que considera que es fundamental llevar a cabo acciones que erradiquen las prácticas anti-competitivas, a fines de mejorar el sistema socialista de economía de mercado.

¿Y de cara al futuro?

Lo que aún se desconoce es el rumbo que tomará este asunto. El mismo gira en torno a si resultan efectivas las políticas estatales individualistas como estrategia para contrarrestar los efectos del advenimiento de las grandes corporaciones digitales. Como ha advertido el Secretario General de las Naciones Unidas, si las potencias mundiales continúan por el camino de establecer cada una sus propias reglas sobre el espacio digital y la inteligencia artificial, con sus diferentes monedas digitales, y normas comerciales y financieras, se podría producir una especie de “Muro de Berlín digital»

Por el contrario, la cooperación digital para la regulación de un ciberespacio entendido en términos universales que sea reflejo de las normas para la paz, la seguridad, los derechos humanos y el desarrollo sostenible, nos llevará a un mundo unido, interconectado y seguro, haciéndonos más poderosos frente a los imperios digitales.

Conforme avanzan las innovaciones en el espacio digital —y teniendo en cuenta su evidente alcance mundial—, irá incrementándose la importancia de este ámbito, desarrollándose una mayor interdependencia entre los usuarios, las plataformas, los Estados y las empresas, y extendiendo con ello esta relación en el tiempo. En tal sentido, de cara al futuro, es posible predecir que el tema seguirá cobrando cada vez más relevancia por tiempo indeterminado, puesto que la trayectoria de la era digital recién comienza.

Portada: Istock

Visión Global

Artículo realizado por el equipo de Visión Global o por la coautoría referida al inicio del artículo.

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