A medio camino: situación política en México

Tiempo de lectura:10 minutos

Es común que los partidos políticos en el poder tiendan a perder escaños en elecciones intermedias. El caso del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y el Movimiento Regeneración Nacional (MORENA), su partido político, no fue la excepción en las últimas elecciones del país. A pesar de su amplia base electoral y un alto porcentaje de aprobación popular, los resultados de las elecciones intermedias de junio han obligado al mandatario mexicano a ajustar su estrategia para dar continuidad a su proyecto después de 2024, año final de su sexenio.

MORENA tuvo una victoria con tintes de derrota, ya que, a pesar de ser el partido con más representación en la cámara de diputados, perdió un 20% de sus escaños. Incluso con la ayuda de sus aliados, el partido de AMLO no alcanzó los 334 puestos necesarios para tener una supermayoría y no necesitar pactar para pasar legislación. El presidente ahora tendrá que negociar con otros políticos para aprobar leyes, lo que pondrá las reformas constitucionales más allá de su alcance, dado que necesitaría el apoyo de alrededor de 40 legisladores de la oposición para llevarlas a cabo. 

En anteriores ocasiones, AMLO ha coqueteado con la idea de volver a presentarse a las elecciones presidenciales o ampliar su mandato, acciones que la constitución mexicana no permite. Con los resultados de las últimas elecciones parecería difícil que López Obrador modifique la constitución para intentar volver a estar en la boleta. Esto nos hace reflexionar sobre una cuestión clave: ¿cómo logrará MORENA reestructurarse en un escenario post-AMLO, su principal motor político?

Gran parte del triunfo de MORENA se debe al extenso apoyo popular de AMLO alrededor del país, sin embargo, es un partido muy joven con poca experiencia en la política mexicana y formado alrededor de la figura de AMLO. La caída de MORENA en las pasadas elecciones no significa precisamente que el partido esté derrotado. Pero es necesario preguntarse si es posible que tenga un futuro una vez terminado el mandato de López Obrador en 2024. 

Medio sexenio de inestabilidad

López Obrador llegó a la presidencia en 2018 con una victoria contundente. Su mensaje era claro: purificar a México de la corrupción y la violencia, poniéndole un énfasis a la población más desfavorecida. Sin embargo, tras tres años en el poder, el gobierno de AMLO no ha cumplido la mayoría de sus promesas de campaña. 

La cancelación de un nuevo aeropuerto a medio construir, al principio de su presidencia, ejemplifica la actitud de antagonización socio-económica, la cual señala a los sectores más altos como criminales y los culpables de todos los problemas del país. López Obrador divide a los mexicanos en dos grupos muy definidos: “el pueblo”, sus fieles y humildes seguidores, y la “élite”, a quien denomina como la responsables de las desgracias del país. En este caso, el cierre del aeropuerto fue un símbolo de la lucha contra la corrupción política del recién electo presidente.

En temas de política exterior, el Palacio Nacional ha reafirmado constantemente la postura de su gobierno fundamentada en los principios establecidos en la constitución: no intervención, respeto a la soberanía y autodeterminación de los pueblos. Hubo cierta incertidumbre sobre la relación Biden-AMLO, ya que el mandatario mexicano fue uno de los últimos en felicitar a Biden en su inauguración, los constantes reportes de abuso de poder del gobierno mexicano y el cuestionable respeto de los Derechos Humanos y la libertad de prensa,  temas de alta importancia para la actual Casa Blanca. A su vez, se puede apreciar un acercamiento a los gobiernos de Argentina, Bolivia y más recientemente Perú con la elección de Castillo. Estos tres gobiernos comparten la visión ideológica del gobierno de México y pretenden continuar creando vínculos en temas de desarrollo económico o cooperación en la lucha contra la pandemia.  

Una popular medida del gobierno actual es su estrategia de preguntarle a los mexicanos sobre cuestiones de importancia nacional. AMLO presume que su “4ta transformación” está construyendo una democracia más consolidada, aunque, si analizamos sus políticas estos últimos tres años, podemos ver una historia diferente. López Obrador convoca constantemente “consultas populares” sobre temas que no se deberían resolver votando, tal y como mover un aeropuerto, construir un oleoducto o bloquear una fábrica. Para ello, elige un pequeño electorado que sabe que votará en su favor, justificando cualquier política bajo el argumento “El pueblo ha hablado”. 

El pasado 1 de agosto se llevó a cabo una consulta popular preguntando a la ciudadanía si se debe de investigar a los expresidentes mexicanos por corrupción, fraude y cualquier otro crimen que pudieron haber cometido antes, durante o después de su mandato. Los críticos del gobierno juzgan esta acción bajo el argumento de que recurrir al voto popular para decidir si se procesa o no a alguien es una parodia del Estado de derecho, ya que la justicia no se puede someter a consulta. Así, esta última consulta aparecería como una distracción para que el electorado gire la mirada al otro lado, pues el país está pasando por una situación muy delicada en temas como la inseguridad, que solamente ha aumentado en los últimos años, la mala gestión de la pandemia, siendo México uno de los países con más fallecidos, y la erosión de las instituciones del país. Entre el 7 y 8% de los mexicanos votaron el nuevo plebiscito,  mientras que para que este fuese legalmente vinculante se necesita una participación de al menos un 40% del electorado nacional.

La baja participación nos hace darnos cuenta que la maquinaria política de MORENA es mucho más limitada de lo que se creía. Que sólo 7 de 120 millones de personas salieran a votar no estaba en las metas del presidente. Para capitalizar políticamente la consulta se necesitaba una participación muchísimo mayor. Ahora habrá que esperar para ver quienes pagarán la factura por este resultado dentro de MORENA.

A pesar de esta derrota, el gobierno federal usará la baja participación para atacar al organismo autónomo electoral mexiano: la Institución Nacional Electoral (INE). Desde el punto de vista organizativo, la consulta se realizó sin mayor problema, aunque la justificación del gobierno es la falta de difusión del INE y lo que AMLO denominó como una “la falta de entusiasmo” para promoverla.

El accionar político de AMLO tiene un acto más por delante: el presidente planteó que los ciudadanos decidirán si continúa al mando del país o renuncia como titular del Ejecutivo. La consulta de agosto fue el calentamiento para este acto principal, que se realizará en marzo de 2023. 

La consulta por la revocación de mandato es una parte esencial de la estrategia del sexenio de AMLO, y, pese a la escasa participación en la pasada consulta, no hay forma de que se cancele. Someterse voluntaria e innecesariamente a una consulta sobre la revocación de su mandato es una apuesta muy peligrosa para él.

El presidente aclama victoria en las elecciones de junio porque MORENA obtuvo diez gubernaturas estatales y por la mayoría del “SÍ” en la consulta para el juicio de los ex-presidentes. Sin embargo, perdió su mayoría en la cámara baja del Congreso y sufrió una dura derrota en la capital del país. Aunque sigue siendo popular, López Obrador ya no es invencible. Muchos mexicanos le siguen apoyando, pero están sufriendo por la pandemia, el mal manejo de la misma y la recesión económica relacionada, sin mencionar la violencia que azota todos los rincones del país (36,000 personas asesinadas en 2020). Para distraer la atención de los problemas más acuciantes, AMLO necesitará de toda la ayuda posible de cualquier maniobra alternativa.

Una estrategia para un México Post-AMLO

Para darle continuidad a su proyecto de “regeneración del país” es necesario que MORENA asegure tanto el triunfo presidencial como el legislativo en las elecciones generales de 2024. Para lograr dicho objetivo, AMLO debe poner un especial énfasis en asegurar el poder regional de MORENA y sus aliados. 

MORENA, el Partido Verde y el Partido Encuentro Social, tienen hoy (con los triunfos de las elecciones de junio) 18 gubernaturas, mientras que la oposición alcanza 14. El próximo año se renuevan seis gubernaturas más: Aguascalientes, Durango, Tamaulipas, Hidalgo, Quintana Roo y Oaxaca. Y en 2023, Coahuila y el Estado de México. MORENA necesita ganar en la mayoría de los estados para tener una base de operación electoral que aumente la posibilidad del triunfo en la próxima elección presidencial.

A su vez, MORENA necesita fracturar la alianza opositora. Un gran riesgo para el Movimiento es que los demás partidos políticos apoyen a un mismo candidato a la presidencia. Hasta el momento, Ricardo Anaya parece ser el favorito de dicha coalición. Anaya se presentó a las elecciones en 2018 con el Partido Acción Nacional con un programa que proponía innovadoras y progresistas propuestas en materia de desigualdad, inseguridad, empleo, corrupción y crecimiento económico. La inversión extranjera, el Estado de derecho, digitalización y modernización económica eran actores principales, pese a que, tanto el mensaje como el candidato, tuvieron dificultades para llegar a la mayoría del pueblo mexicano —una ciudadanía cansada de los partidos tradicionales y la mala situación tanto económica como de seguridad—. Con la vista en 2024, Anaya busca tratar de llegar de una mejor manera a los mexicanos con un recorrido alrededor del país y con una constante presencia en redes sociales criticando la administración del gobierno mexicano respecto a la pandemia del Covid-19, la erosión de las instituciones y la inversión en industrias con fecha de caducidad como son los combustibles fósiles. 

Khemvirg Puente, politólogo de la Universidad Nacional Autónoma de México, opina que los partidos de la oposición no van a cederle la candidatura en coalición a militantes de los demás partidos. Tendrán que encontrar a un outsider, empresario o comunicador, para aglutinar a todos. La oposición continúa desarticulada y sin un rumbo claro; por el momento no disfruta de ningún liderazgo fuerte y lo más probable es que el próximo candidato de MORENA parta como favorito.

Construir la candidatura presidencial de MORENA no será una tarea fácil. Sin AMLO en la boleta, el partido necesitará una excelente estrategia para consolidar votos y mantenerse en el poder. A la fecha, tres políticos ya han anunciado su interés por tomarle el relevo a López Obrador: Marcelo Ebrad, el actual Secretario de Relaciones Exteriores; Claudia Sheinbaum, la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México; y Roberto Monreal, el ex gobernador de Zacatecas y actual Senador y coordinador de MORENA en el Senado. De los tres, Ebrad parece ser el favorito. 

Este último cuenta con una larga carrera como servidor público y desde la asunción de su cargo funciona como el virtual presidente de México para el exterior, ya que AMLO solamente ha salido una vez del país (un viaje relacionado a las elecciones americanas, donde intentó ayudar a Trump a apelar a votantes latinos). Ebrad fue jefe de gobierno de la ciudad de México entre 2006 y 2012 con el Partido de la Revolución Democrática. Algunos especularon con la posibilidad de lanzarse en 2024 con la plataforma de dicho partido, pero hace un par de semanas dejó claro que sólo iría como candidato de MORENA.

Sheinbaum no tiene la misma experiencia o apoyo político que el canciller Ebrad, pero tiene un factor que le proporciona una ventaja significante: parece ser la favorita de AMLO. Si Sheinbaum llegará a la presidencia, sería mucho más fácil que el presidente  pueda gozar de una gran capacidad de seguir influyendo en las políticas de México, de la misma manera que Rafael Correa lo intentó en Ecuador cuando acabó su mandato o como Evo Morales lo intenta actualmente en Bolivia. La actual Jefa de Gobierno todavía no se ha postulado abiertamente, pero es elogiada al son de “presidenta, presidenta” en sus actos públicos. Ebrard y Sheinbaum representan las dos corrientes más significativas de MORENA. Ebrad personifica el “pragmatismo” y la amplia experiencia en gobierno, mientras que Sheinbaum la corriente “ideológica” con mucha tradición de izquierda.

México

Izquierda: Claudia Sheinbaum, Jefa de Gobierno de la Ciudad de México. Derecha: Marcelo Ebrad, Secretario de Relaciones Exteriores. Fuente: RadioFormula

No obstante, el derrumbe de una línea del metro en mayo de 2021 ocasionó un gran impacto negativo en la imagen pública del presidente, Sheinbaum y Ebrard. Un total de 26 personas perdieron la vida y otras 80 fueron heridas, lo que tendrá fuertes repercusiones en las campañas de ambos posibles candidatos y un importante costo político. Esto le abre las puertas a otros candidatos. La magnitud del impacto dependerá de las investigaciones y de a quién se declare responsable de los hechos. Ebrard promovió la construcción de la llamada Línea Dorada como “Una obra con visión social” y cuyo propósito era dotar a miles de habitantes de la zona suroeste del Valle de México. 

A pesar de la victoria en Tláhuac (la alcaldía donde ocurrió el incidente), el partido del presidente solamente resultó victorioso en 7 de las 16 alcaldías de la capital; una derrota que se puede relacionar tanto con el accidente del metro como con la administración de la pandemia y el país en su conjunto.  Cabe recalcar que la Ciudad de México quedó totalmente dividida por la mitad, donde la oposición se llevó las alcaldías del oeste y la izquierda las del este. Así se remarca una vez más el contraste socioeconómico que se vive en México. 
El posible daño político a Ebrad y Sheinbaum le ha abierto la puerta a Monreal a también buscar el boleto a la candidatura de MORENA a las elecciones presidenciales de 2024, aunque muchos lo descartan por no haber sido incluido en la “lista de predilectos” de AMLO. Todavía faltan 3 años para las elecciones y mucho camino que recorrer. El inicio de la sucesión presidencial es anticipado y puede costarle la unidad interna al gobierno de AMLO, mientras que la pandemia no facilita las cosas.

Fabio Almada

Fabio estudia una maestría en Economía Política Internacional en la Escuela de Estudios Internacionales de Bruselas de la Universidad de Kent y se graduó en la URJC. Con experiencia internacional en Argentina, Bélgica, Canadá, Francia, México, España y Perú en organizaciones como la OCDE, la OEA y Cámaras de Comercio. Sus principales intereses son la política digital, la economía del desarrollo y la política económica internacional.

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2 Comments
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Martha Rodríguez
Martha Rodríguez
07/08/2021 7:12 am

ME PARECIÓ MUY COMPLETO EL ANÁLISIS DE LA SITUACIÓN ACTUAL, POLÍTICA, EN MÉXICO
FELICIDADES!!

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Fabio Almada
Fabio Almada
Responder  Martha Rodríguez
10/08/2021 6:16 pm

Muchas gracias Martha!