La política exterior rusa y la búsqueda de mares cálidos

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Incidentes recientes en el Mar Negro

El corriente año  —2021— ha sido suscitado por una serie de episodios en el Mar Negro, especialmente en el Mar Azov, en los cuales se ha dejado en evidencia la escalada de tensión entre las potencias presentes en la zona: Rusia y Gran Bretaña.  

En abril y junio, una embarcación con bandera registrada en Gran Bretaña provocó la alerta de la guardia costera rusa. Esto sucedió luego de que las mismas navegasen sobre las líneas demarcatorias que separan aguas internacionales de las jurisdiccionales rusas en el Mar Azov, situado en la península de Crimea. Tras este incidente, el gobierno ruso acusó públicamente a Gran Bretaña de haberse adentrado sobre jurisdicción nacional sin aviso ni permiso previo. 

Por su parte, el primer ministro inglés alega que tal no ha sido el desarrollo de los hechos, amparándose en el estatuto de “paso inocente” concedido por el Derecho Internacional Público en la CONVEMAR. A su vez, declaró que tampoco reconoce jurisdicción rusa sobre la península de Crimea y reclama el abandono de las pretensiones por parte de Rusia sobre territorio perteneciente a Ucrania.

La teoría de políticas exteriores de Rusia y Gran Bretaña 

Mientras la política exterior rusa está basada en la teoría geopolítica del heartland, la británica en la teoría del rimland. Ambas pertenecen a la escuela anglosajona de geopolítica, muy influyente en la disciplina de las Relaciones Internacionales. Esta escuela se enmarca bajo un paradigma determinista, el cual considera que el medio geográfico determina el devenir político de los Estados.

La teoría del heartland  tiene a Mackinder como el principal exponente de la misma. Esta teoría se basa en la tesis de que la potencia que domine la zona de Eurasia —Heartland— obtendrá la hegemonía y liderazgo global. Cabe aclarar que Rusia es identificada  por varios autores como el Estado constitutivo de esta zona geográfica, dada su extensión territorial.  

En contraposición a esta teoría, Spykman considera que la clave de la hegemonía global radica en dominar la zona geográfica de los mares de Gran Bretaña, postulada como “Anillo de tierra” o Rimland. Es así como la política exterior del reino de Gran Bretaña construye su “autopercepción” como legítimo hegemón. 

En rigor, la disputa entre Gran Bretaña y Rusia por la hegemonía no es más que la personificación del contraste teórico entre ambas teorías geopolíticas. Los conflictos en el mar negro son herencia del gran vacío de poder y anarquía que reinó inmediatamente tras la caída de la URSS. En este contexto, las ex´s repúblicas soviéticas pasan a ser escenario de disputa entre la zona de influencia occidental y oriental. Ante este escenario, Rusia entiende esta área como su zona natural de influencia. 

Alexander Dughin: la geopolítica rusa actual 

La escuela geopolítica rusa concebida en la época de los zares delineó las directrices generales que marcaron todo el devenir histórico de su política exterior. Esta tomó siempre como directriz la búsqueda de salidas hacia mares cálidos, principalmente la conquista del Mar Negro que da acceso al Mediterráneo. 

Más tarde, sobre la década de los 90’s, existieron en Rusia tres corrientes geopolíticas. La internacionalista–idealista promovía la integración de Rusia a la civilización occidental europea, mientras que el realismo consideraba a Rusia una civilización independiente del occidente europeo. El expansionismo revolucionario se alineó con el pensamiento de la revolución mundial planteado por Lenin y Trotsky, “basándose en el principio de seguridad y, considerando una amenaza a todo aquel que no esté situado dentro de su esfera de influencia”. 

A esta última corriente se afilia Alexander Dughin, actual referente en materia de geopolítica del gobierno de Putin. Dughin retoma la idea del heartland, añadiendo elementos centrales de la teoría de Haushofer. Este último aportó el concepto de lebensraum —“espacio vital”—, que implica el área geográfica donde se desarrollan los organismos.

En base a ello, Dughin propone la conformación de un gran bloque continental ruso que rivalice con la potencia marítima de mayor magnitud: EE.UU.. Asimismo, plantea una alianza con Alemania, tomando en cuenta los postulados de Haushofer quien consideró a ésta como el “engranaje” entre Occidente–Oriente. 

Ahora bien, se debe aclarar que Haushofer no le asignó al espacio vital una total correspondencia con las limitaciones jurídicas de un Estado, sino que propuso la expansión de la cultura misma, a través de las distintas fronteras. Si se quiere, las predicciones de Huntington encajan a la perfección con esta estrategia propuesta por Dughin para el expansionismo ruso, el cual representa hoy día una pretensión de difundir los valores arraigados en la civilización ortodoxa.

Existe, entonces, una correspondencia de Dughin con lo que señaló Haushofer respecto a la idea de que “los conflictos de la política mundial tienen su significado profundo en los antagonismos entre los pueblos marítimos y los bloqueados por masas terrestres”. Es decir, se debe entender “la política mundial como una lucha entre los pueblos oceánicos y los continentales”. En dicha clave se debe analizar los enfrentamientos en el mar negro entre Rusia y Gran Bretaña.

La geopolítica nunca muere

Los acontecimientos en el plano internacional constatan la vigencia de los principales conceptos sobre los que se erigió la disciplina en sus comienzos, tales como lebensraum, heartland y rimland. La influencia de los pensadores geopolíticos clásicos, como Haushofer, Mackinder y Spykman, yace sobre los pilares de las nuevas construcciones narrativas geopolíticas del siglo XXI.

Por otro lado, no se puede dejar de señalar que estas nuevas narrativas han sido re-adaptadas conforme a la lógica del sistema jurídico internacional actual y sus normas jus cogens en el marco del desarrollo del derecho internacional. En definitiva, se deben percibir las estrategias expansionistas y de conquista más allá del uso de la fuerza y del no reconocimiento de la conquista como un modo legítimo de dominio territorial. 

En nuestros días, la expansión territorial ha pasado a un segundo plano, y se ha jerarquizado con mayor relevancia dentro de los intereses nacionales el hecho de difundir la propia cultura característica de la civilización. No obstante, desde una óptica realista, se puede decir que aumentar el poder mediante la expansión territorial sigue siendo una conducta latente.

Finalmente, se ha demostrado que la política exterior rusa ha seguido desde hace siglos la misma directriz esencial en su línea de acción: el interés por el mar negro y su respectivo acceso a las rutas cálidas pasibles de navegación, constituyendo una política de Estado basada en su continuidad histórica. 

Candelaria Rodríguez

Candelaria Rodríguez tiene 20 años, es estudiante avanzada de la Licenciatura en Relaciones Internacionales de la Universidad de la República, Montevideo, Uruguay.

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