Las redes sociales y el impacto del e-commerce en América Latina y el Caribe

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Acorde a Padigela y Suguna, el comercio electrónico, o también conocido por sus siglas en inglés “e-commerce”, tiene como propósito principal la compra y venta de productos o  servicios  por  medio  de  plataformas  digitales.

Podemos rastrear los inicios del comercio electrónico en los Estados Unidos a principios de 1920, gracias a la venta por catálogo. Este nuevo modelo de venta permitía vender el producto por primera vez sin necesidad de observar físicamente. Los usuarios podían visualizar las características del producto mediante fotos ilustrativas y realizar sus compras sin necesidad de desplazarse a un punto de venta físico. A través de los años, el e-commerce evolucionó a través de diversos modelos de negocio:

  1. B2B (Business to Business): Se genera entre empresas, ya sea por medio de transferencias de productos o servicios electrónicos. En general, los productores y las empresas mayoristas industriales tradicionales utilizan este enfoque para el comercio electrónico.
  1. B2C (Business to Consumer): comercio electrónico entre empresas y consumidores. Es la sección de compras de comercio electrónico en la cual se llevan a cabo los negocios minoristas convencionales.
  1. C2C (Consumer to Consumer): abarca todo el comercio de bienes o servicios por vía electrónica entre clientes. Normalmente, es realizado por un tercero que ofrece un foro de transacciones en línea.
  1. B2A (Business to Administration): transacciones por Internet entre empresas y el gobierno. Esto cubre una amplia variedad de programas diversos, especialmente en áreas como impuestos, asistencia social, salud, documentación y registros legales
  1. C2A (Consumer to Administration): incluye todas las compras electrónicas entre gobiernos e individuos.

Las redes sociales como plataformas de comercio

Actualmente, las redes sociales se han convertido en un espacio no físico donde el e-commerce florece. Debido a ello, existen diversas razones para que el e-commerce tenga presencia en redes, ya que, en primer lugar, las redes sociales permiten la creación de comunidades de seguidores con los que existe comunicación y pueden expresar sus opiniones. 

En segundo lugar, estas permiten la construcción de una imagen de marca en la cual se muestra lo positivo de lo que se vende y, seguidamente, posibilita el monitoreo de la reseñas que detectan todo tipo de comentarios. Por último, favorece la captación de tráfico para una mejor segmentación de posibles compradores.

El comercio electrónico a través de Facebook ofrece excelentes resultados para los emprendedores pequeños y medianos. Esta red social facilita la constante interacción con el cliente, ya que tiene usuarios activos permanentemente y simplifica las estrategias de marketing en venta reforzando el mensaje del producto o servicio. Facebook permite, asimismo, que los establecimientos puedan dirigirse a microsegmentos de los más de mil  millones de usuarios de la plataforma mediante una combinación de fuentes de datos que respetan el derecho a la privacidad.  

En un estudio de Shopify, un grande del comercio electrónico, posiciona a Facebook en la cabeza de dicha actividad económica, debido a que se ha adecuado al comercio electrónico como la inclusión de servicios en marketplace, una tienda virtual para conectarse con clientes. En segundo puesto, le sigue el Instagram con más de 700 millones de usuarios.

Twitter se ha convertido, junto a Facebook, en una de las redes sociales más usadas y además tiene de por sí un especial interés en el comercio electrónico. Una de las acciones más importantes para conseguir éxito mediante la presencia en Twitter es, por supuesto, el feedback con los seguidores. Al igual que en Facebook , nunca está de más ofrecer promociones y concursos y aprovechar el potencial de la comunicación online.

E-commerce en Latinoamérica y El Caribe

El crecimiento acelerado del comercio electrónico ha sido clave para el desarrollo económico de la última década a nivel internacional. Haciendo énfasis en Latinoamérica y el Caribe, la mayoría de los países latinoamericanos tienen una tasa de penetración a Internet superior al promedio mundial, lo que los hace atractivos para la industria del e-commerce.

De acuerdo a los datos brindados por Statista, la mayoría de países tienen una alta penetración de Internet, a excepción de Panamá, El Salvador, Nicaragua y Honduras. Además, podemos observar en la siguiente imagen que Brasil, México, Colombia y Argentina son los países con mayor cantidad de millones de usuarios de Internet. Por lo tanto, los convierte en mercados potenciales para la inversión del e-commerce. Seguido de estos están Perú, Chile y Ecuador.

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Fuente: Statista

¿Cuánto dinero mueve el comercio electrónico?

En la misma línea, el Reporte de Industria: el e-commerce en Colombia, que recupera los datos de Statista, pronosticó que las ventas en retail online en Latinoamérica pasaran de $36.900 millones de dólares en 2016, a $83.630 millones en 2020, casi triplicando su valor en los últimos 5 años. Adicionalmente, la proyección para 2023 se sitúa en $116.230 millones de dólares.

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Fuente: Statista 

Comercio electrónico antes y después del COVID-19

En los  primeros  meses del   2020,  con  la  paralización  del  comercio  y  el  evidente crecimiento  de  una  crisis  económica  debido  al  COVID-19,  muchas  empresas  se  vieron obligadas a digitalizar su forma de comercializar, entrando así al comercio electrónico. De la  misma  manera, las personas vieron en el e-commerce un modo de adquirir productos de forma rápida y segura, evitando salir de casa ante la inminente posibilidad del contagio. 

Es así que la crisis ocasionada por el COVID-19 ha acelerado la tendencia digital. En otros términos, podemos afirmar que la pandemia ha impulsado la tendencia por la que la compra online reemplaza considerablemente al canal offline tradicional en el largo plazo. El número de compradores en el 2016 bordeaba los 137 millones en Latinoamérica, el cual tuvo un crecimiento exponencial al 2020, contando con 267 millones. Esto indica un crecimiento del 10% respecto al 2019. 

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Fuente: Statista 

Pérdida monetaria por de la caída de redes sociales a nivel latinoaméricano

La disrupción de los servicios de propiedad de Facebook, que incluyen a WhatsApp e Instagram este 4 de octubre de 2021, causó un considerable daño económico, según las estimaciones de la organización NetBlocks. La mayor pérdida en la región fue ocasionada en Brasil con un total de $24,7 millones de dólares, seguida por México y Argentina con un total de $13,8 y 7,7 millones respectivamente.  Esto puede ser aludido a que estos países presentan un mayor porcentaje de usuarios de Internet como se mencionó anteriormente.

Fuente: Statista

Perspectivas a futuro

Como podemos ver, el e-commerce es un método de compraventa de bienes, productos o servicios valiéndose de Internet como medio, es decir, comerciar de manera online. Esta modalidad de comercio se ha vuelto muy popular con el auge de Internet y la banda ancha, así como por el creciente interés de los usuarios a comprar desde sus casas.

Actualmente, la realidad en la que viven los usuarios de internet es consumista y ágil, lo  cual  ha  dado  como  resultado  la  apertura  de  diversos  negocios  en  el  mercado. Junto al incremento del uso del Internet y redes sociales, el comercio electrónico se convertirá en una de las mayores industrias y jugará un rol importante dentro de la economía de los países. Es por ello que es necesario que se regule tanto en Latinoamérica y el Caribe como en el resto del mundo.

Según el Banco Interamericano de Desarrollo, esto permitiría que los consumidores y las empresas tengan más confianza para participar en transacciones electrónicas transfronterizas; por ejemplo, ley de protección del consumidor, mecanismos de solución de controversias, medios de pagos electrónicos, y seguridad de los datos.  

A su vez, beneficiará la libertad de flujo de datos, es decir, la no aplicación de regulaciones que limiten la libertad de flujo de la información a través de la red. Finalmente, se espera más cooperación entre países con el fin de controlar externalidades negativas que puedan surgir y que podrían inducir medidas proteccionistas.

Portada: Shane Baker 

Jhosselin Santillan

Jhosselin Paola Santillan tiene 21 años, es estudiante avanzada de Ciencia Política en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima, Perú. Estudio un semestre en la Universidad Nacional Autónoma de México a través de Exchange Student, actualmente se encuentra realizando el mismo programa en la Universidad de Bologna, Italia. Ha sido ponente en diferentes congresos nacionales e internacionales (Macrocoloquio de Estudiantes de Ciencia Política, III Encuentro Internacional de Ciencia Política – Colombia, VI Congreso Nacional de Ciencia Política). Además, es Asistente de investigación en el Instituto de Estudios Políticos Andinos, y cuenta con diversas publicaciones.

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