Unión Pro Paz: ¿garantía de éxito?

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En el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas son cinco los Estados (China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Rusia) que tienen la posibilidad de vetar las resoluciones del órgano. El uso desmedido e interesado del veto puede estancar la solución de controversias de relevancia global. Es por eso que, mediante la Resolución 377 “Unión Pro Paz», la Asamblea General toma las funciones del Consejo de Seguridad en cuanto al mantenimiento de la paz. Según el reglamento de Naciones Unidas, se establecen sesiones extraordinarias de emergencia convocadas por la mayoría de la Asamblea, por un Estado en particular o por el propio Consejo. 

Según los datos brindados por la ONU, el 49% de los vetos utilizados le corresponde a Rusia, el 29% a Estados Unidos y el restante 22% fue usado por Francia, China y Reino Unido. Desde que se aprobó la Resolución 377 en el año 1950, la Unión Pro Paz fue convocada 11 veces; siendo la última en marzo de 2022 para tratar el conflicto entre Rusia y Ucrania que contaba con el veto ruso. Sin embargo, el conflicto aún no encontró vías de solución, lo cual lleva a preguntarse: ¿es la Resolución 377 realmente efectiva? 

La décima vez que se convocó fue entre 1997 y 2009 para tratar el conflicto Israel-Palestina y emitió 18 resoluciones para frenar la violencia en la Franja de Gaza. Ya en 1982 se había convocado la séptima Unión Pro Paz para abordar el mismo conflicto, pero en cuanto a los ataques en la frontera del Líbano. Tanto la resolución ES 7/9 (1982) como la ES 10/18 (2009) hacen el “llamamiento urgente a una cesación del fuego inmediata, duradera y plenamente respetada, que conduzca a la retirada total de las fuerzas israelíes”.  No obstante, este es otro de los conflictos que no cesa hasta hoy. 

También Israel protagonizó otra convocatoria de la Resolución 377 cuando ocupó los Altos de Golán en la frontera con Siria. El Consejo de Seguridad, por el veto de Estados Unidos, pidió que se hagan sesiones de emergencia. La Resolución 9/1 emitida por la Asamblea define que las medidas tomadas por Israel son nulas, inválidas y no tienen efecto jurídico. También en el inciso 12 a. “Exhorta a los Estados Miembros a romper las relaciones diplomáticas, comerciales y culturales con Israel”. Pese a esto, el territorio sigue bajo dominio israelí debido a que le sirve en términos geopolíticos y mantiene estrechas relaciones comerciales y diplomáticas con la mayoría de los países occidentales. 

Los Estados también pueden solicitar que la Asamblea realice sesiones de emergencia, como sucedió en 1981. Zimbabue, preocupado por la independencia de Namibia, convocó la Unión Pro Paz para exigir que Sudáfrica deje de ocupar el territorio y se aplique la libre determinación de los pueblos. De la reunión se emitió la Resolución ES 8/2 en la que “pide a todos los Estados que impongan sanciones amplia y obligatoriamente a Sudáfrica por ser una amenaza a la paz y seguridad”. También condena el accionar sudafricano en toda la región. Namibia recién logró su independencia y autodeterminación nueve años después, en 1990. 

Las cuestiones de importancia que se debaten en el Consejo de Seguridad dependen de la aprobación de las cinco potencias para convertirse en obligatorias y aplicables. Su impulso egoísta e injustificado de vetar dificulta que el sistema sea equitativo, ordenado y justo para todos los que lo conforman.

Así, las resoluciones de la Asamblea General reunida en sesiones extraordinarias de emergencia muestran cuál es la tendencia de la Comunidad Internacional en lo que concierne al conflicto: funciona como un instrumento de presión hacia el Consejo de Seguridad para que no continúe el abuso del veto. Por otro lado, también sirve como una muestra de preocupación por parte de los Estados Miembros en pos de mantener la paz y la seguridad internacional. 

De esta manera, la Unión Pro Paz puede parecer una buena idea en la teoría, pero a entender por su historial de aplicación, en la práctica puede resultar poco efectiva. Aunque tiende a presentar soluciones, éstas no terminan llevándose a cabo o demoran mucho tiempo en efectuarse. En resumen, parece ser que, pese a las intenciones de este mecanismo, la ONU únicamente continúa logrando sus objetivos cuando los cinco poderes con veto consiguen ponerse de acuerdo. 

Fuente imagen: Foreign Affairs Latinoamérica

Ibi Doval

Ibi Ailen Doval tiene 21 años. Estudia la licenciatura en Gobierno y Relaciones Internacionales en la Universidad Argentina de la Empresa (UADE). Es analista político y también estudia la Tecnicatura en Periodismo en la escuela de comunicación ETER.

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